Van Gogh, el genio impresionista

El artista que perdió una oreja. Probablemente esa es la frase que podría usar quien intente describir o hablar de Van Gogh. Otra es: el artista deprimido y nunca reconocido. Una más puede ser: el genio que entre la locura y el anonimato marcó para siempre al movimiento pictórico impresionista. Cierto es, que la última y larga frase es más evocadora de las ambivalencias que según los biógrafos marcaron la vida de Vincent Van Gogh (nació en 1853).

Según algunos críticos, después de Rembrant, Van Gogh es el pintor holandés más importante. Y para alguien con señales de depresión e intentos de quitarse la vida, Van Gogh marcó la historia de la pintura con muestras luminosas y cálidas de imágenes llenas de vitalidad y paz, elementos que contrastan con la “tormentosa” vida del pintor.

La pintura de Van Gogh puede caracterizarse por tres grandes momentos. El primero, en el que aún en su ciudad natal, Zundert, tenía rasgos obscuros y sombríos totalmente superados al mudarse a Francia el 1886 y tener contacto con el impresionismo que lo llevó a llenar de luz y tonalidades cálidas con ciertas líneas obscuras sus pinturas. Y finalmente un tercer momento, cuando va a vivir a Arlés en el sur de Francia, donde desarrolla su propio estilo y podría afirmarse que es su etapa postimpresionista.

Probablemente la mayoría de las pinturas más famosas de Van Gogh son las de su etapa postimpresionista. Durante este periodo, su trabajo está plagado de autorretratos y luz, colores vivos y paisajes muy parecidos. Es justo en esta etapa que su salud mental mermada lo lleva a cortarse el lóbulo de la oreja en 1888 y dos años más tarde, el 29 de julio de 1890 muere debido a un disparo que se hizo el mismo dos días antes. Hoy lo recordamos con esta nota, a 1293 años de su muerte y los invitamos a ver la película homónima que se exhibe en estos momentos en la cartelera mexicana.

Referencia de la imagen:
https://goo.gl/XzQXhp

Van Gogh, el genio impresionista

Varios |